13.2.08

El Quijote los dejó sin muelas

En Argentina no faltó algún ingenioso hidalgo que, en las horas previas a la presentación de River Plate en Lima, ironizara con el escaso hinchaje de la Universidad de San Martín de Porres y algún supuesto fanatismo bibliofiliólogo de sus estudiantes. Acá, una reflexión ex post Monumental con el Quijote entre los dientes -o las muelas-.

(Para una mejor comprensión de este artículo, leer previamente la nota “Alientan con el Quijote entre los dientes”, publicada en la edición de este miércoles 13 de enero en el diario Olé de
Buenos Aires).

¿Habrá leído Diego Simeone al Quijote antes de visitar el Monumental? (Foto: ANDINA)

En algún lugar de la cancha, de cuyo nombre en Núñez nadie quiere acordarse, no ha mucho rato que arrancaba a correr un hidalgo de los de lanza en forma de regate, adarga en el pie de recho, rocín enjuto y -eso sí- galgo corredor. Su nombre no es Alonso Quijano; responde a las señas de José Luis Díaz. No nació en un anónimo poblado de La Mancha, sino en Isidro Casanova, zona perteneciente al Gran Buenos Aires, pero como el Quijote, no fue profeta en su tierra y vino a Lima para encontrar no a un Cervantes, sino a un santo moreno que le escribiera la novela.

Él no le regaló libros a ningún hincha asistente al Monumental. Más bien, quizá, le haya regalado a Simeone y compañía un libro acerca de cómo se construye un golazo. Maradoniana, adjetivizarían en el Río de la Plata a esa jugada que comenzó en el campo albo y terminó en el arco de Carrizo tras un leve toque de puntita. En el camino, cuales molinos de viento quijotescamente derribados, quedaron tres zagueros -de la ‘Banda’- en banda.

La ‘Muela’ no necesitó referirse a ningún primogénito de meretriz para hacer notar su sonrisa de oreja a oreja en Ate. Más bien, como en el Toboso, tubo garbo y donosura para cortejar a la Dulcinea llamada balón y responder, con fútbol, que de nada valen millonarias cantidades de hinchas cuando en la cancha un equipo es claramente superior al otro. Y eso no se aprende ni en la universidad en los libros.