Mostrando las entradas con la etiqueta Alianza Lima. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alianza Lima. Mostrar todas las entradas

16.8.08

Pásenle la botella

Juan Jayo parece haber querido hacer un último esfuerzo por ser recordado de cualquier forma menos como un ídolo respetable en el fútbol peruano. Su desplante a José Gálvez de Chimbote corona el esfuerzo del propio jugador por ensuciar una carrera que supo de suficientes momentos para pasar a la historia de otra forma.

Foto: Diario de Chimbote

Fotos: revistas Estadio y El Gráfico Perú, Diario de Chimbote
Video: You Tube / Usuario: eltopetatengue


Jayo va a volver a Alianza luego de una novela mediática en la que no conviene perder tiempo. Porque ya es sabido que si en estos tiempos hay en el fútbol peruano algo menos legítimo que la Videna y sus cabecillas, eso es la dirigencia del cuadro íntimo, sostenida sin un proceso electoral que la haya avalado. Entonces, exigir en Matute respeto a los contratos ajenos, consecuencia con las decisiones que se toman o algún atisbo de gestión dirigencial eficiente (¿alguna teoría organizacional resiste que una institución esté dispuesta a pagar 50 mil dólares por recontratar un empleado que acaba de despedir?) constituye poco menos que un escupitajo al cielo.

El grito de Jayo ante la 'U' luego de marcarle a Yupanqui en la Liguilla de 1994 (Foto: revista Estadio)Por ello, más interesante resulta cuestionarse cómo un jugador que tuvo todo para ser una figura reconocida ha acabado perdiéndose en la antipatía popular, que hace diversas -pero igualmente crueles- categorizaciones con él.

"Jayo es un inmaduro". Probablemente sí. Al menos en la cancha, porque hasta estas alturas de su carrera ha sabido ver la roja por tonterías. Y fuera de ella, haber tomado una decisión como firmar por un club para regresar a otro que lo echó refleja, cuanto menos, poco amor propio.

"Jayo debe retirarse". En verano, el volante se ofendió en un amistoso ante EMELEC porque un juez de línea le dijo "retírate" cuando probablemente se refería a que debía alejarse de ese sector de la cancha. Solo él sabrá cuál es el momento óptimo para colgar los chimpunes. Eso sí: es ley en el fútbol que es preferible irte en olor a multitud antes de que la tribuna te bote. Y a Jayo nadie lo pidió en Sur durante las últimas semanas.

"Jayo es un matón". No le consta a nadie y puede que sea una frase muy fuerte, pero es claro que en Matute le temen desde los directivos hasta los guachimanes -basta verlo caminar por allí para darse cuenta-. En el campo, sus mentadas de madre gratuitas a los árbitros, que las cámaras delatan cada vez que lo filman, le han reforzado una imagen de capo antes que de líder o caudillo. Mediante el miedo, alguien puede dominar, pero nunca hacerse querer.

El festejo tras su golazo a Chile en Santiago por las Eliminatorias, en abril de 2000 (Recorte: revista El Gráfico Perú)"Jayo no tiene ética". ¿A alguien le queda alguna duda?

Por otro lado, como siempre, hay abogados del diablo. Esos que bajo la bandera del "hay que entender la idiosincrasia del jugador peruano" califican de falsos moralistas a todos los que pedimos algo de decencia al sistema futbolístico en el país. Y entre ellos tampoco faltan los lugares comunes.

"Jayo ha hecho demasiado por Alianza para merecer ese trato". Es verdad que un jugador de las canteras que ha acompañado la etapa dura del club -la sequía de títulos-, la vuelta olímpica después de 19 años y tres campeonatos más merecería un adiós mejor que una carta de despido. ¿Pero quién se lo buscó? ¿Un club de fútbol debe tener dobles procedimientos con sus empleados, licencias especiales? ¿Por qué este país siempre tiene que dar segundas oportunidades?

"Jayo no podía acabar su carrera jugando en un club chico". Chimbote tiene casi 450 mil habitantes. Casi todos esos habitantes son hinchas, fanáticos -como en pocas partes del Perú- de José Gálvez. Gálvez es uno de los clubes que más gente lleva al estadio (casi 7 mil personas en horario laborable ante Minero el último miércoles). El que diga que es un club chico, sabe poco o nada de fútbol. Y así se hubiera ido a San Martín, la 'Muela' sola no merecería un desplante tal como abandonar un equipo en el aeropuerto.

"Jayo solo había jugado por Alianza, y eso pesa".
En estos tiempos es muy difícil encontrar un jugador que solo vista una camiseta a lo largo de su carrera. En los últimos tiempos, hubo dos en los clubes grandes: Hinostroza y Carranza. El primero, mientras todos sus compañeros estrenaban carros del año, invirtió en una flota de ticos y en la construcción de un edificio; luego fue alcalde del distrito en el que de niño limpió carros. El segundo se quejaba después del retiro de que su club no le daba trabajo y ahora baila los sábados en la televisión. Quiera el tiempo que Jayo acabe pareciéndose al 'Churre' en algo más que el color de la camiseta.

"Jayo no puede regresar a Chimbote porque el alcalde lo ha indispuesto con el pueblo". Cuando un futbolista dice una sandez, siempre hay alguien doblemente sandio que le hace eco.

Una reflexión, para terminar. El último miércoles, en el Universitario-Cristal, el 'Chorri' Palacios salía caminando del campo cuando Raúl Fernández corrió tras de él y comenzó a apurarlo, empellones de por medio. Hasta algunos hinchas cremas se indignaron con algo que en términos de códigos futboleros -que un principiante tome de la camiseta a un ídolo nacional- es leído como una falta de respeto.

Con la chompa de entrenamiento de Gálvez, el club al que le ha faltado el respeto (Foto: Diario de Chimbote)El 'Chorri' tiene la misma edad que Jayo. El 'Chorri' ha hecho una carrera muy parecida en circunstancias a la de Jayo, hasta incluso más rala en términos de logros, porque nunca llegó a Europa. El 'Chorri', jugando para Cristal, les marcó goles importantes a Universitario y a Alianza, pero no registra en su carrera un partido con dos golazos de su sello de media distancia a los rivales más enconados de la celeste como el que Jayo tuvo ante la 'U' en la Liguilla de 1994. El 'Chorri' metió varios de esos golazos desde fuera del área ante muchas selecciones jugando para Perú, pero jamás convirtió uno así ante Chile, el rival por excelencia de la blanquirroja, como el que le anotó Jayo en las Eliminatorias del año 2000. El 'Chorri' recibió elogios y muestras de cariño en México y Ecuador, pero jamás un gol suyo por esos lares tuvo tanta exposición mediática como el golazo que marcó Jayo con camiseta de Unión de Santa Fe en cancha de River Plate. Por último, el 'Chorri' tiene tantos o más ampayes televisivos en juergas y circunstancias incómodas que Jayo.

Me cuesta suponer que, el último miércoles, alguien se hubiera indignado porque Fernández hubiera empujado a Jayo para salir del campo. Y más bien supongo con facilidad que el 'Chorri' jamás habría dejado a Gálvez en el aeropuerto.

18.7.08

No es obra de magia

Estos días en que el escándalo ha estado signado por un nuevo acto de indisciplina en Alianza Lima han coincidido con el nombramiento de Luis Miguel Valdivieso Montano como ministro de Economía y Finanzas. Ambos hechos tendrían poco que ver si no fuera porque el nuevo ministro es hijo de Juan Ángel Valdivieso Padilla. El 'Mago', para mayores señas, extraordinario arquero íntimo, acaso el mejor de la historia del fútbol peruano.

Fotos: libro 200 Clásicos de Historia, Lorenzo Villanueva Regalado; ANDINA; Libro de Oro de Alianza Lima

El 'Mago' es un auténtico ídolo de Matute, amén de que durante sus últimos años haya dejado de ir al estadio porque alguna vez un desubicado le preguntó en la puerta quién era y no lo dejó pasar. En el anecdotario quedan sus cuatro penales atajados en siete partidos disputados en la gira blanquiazul por Chile en 1935 -el llamado 'Rodillo Negro'-; los siete goles que marcó la tarde del 15 de agosto de 1933 ante el Sportivo Unión, cuando dejó su puesto en el arco a Fortunato Campos y se animó a jugar como delantero; su actuación en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936; sus duelos con 'Lolo' Fernández en los clásicos y, sobre todo, su aliancismo a flor de piel, compartido con aquel 'Equipo de Oro' de los años '30.

Esos aliancistas, como los de hoy, también tomaban, y bastante. Pero con ligeras diferencias -fuera de que el fútbol de estos tiempos se juegue a la velocidad de la luz y no de la calesita-. Narraba el 'Mago' en el Libro de Oro de Alianza Lima: "En Alianza éramos íntimos, si querían invitarnos una cerveza aceptábamos con gusto. Todo el mundo sabía tomar. Eso sí, antes de jugar no tomábamos. Eso es lo que yo discuto con mucha gente, ¿cuándo vieron a Villanueva llegar borracho a un partido? Nunca. Lo que pasa es que ni bien terminaba de jugar se iba a festejar, pero jugar borracho, jamás (...)".

Contundente. Tanto como el éxito personal y profesional del 'Mago', a quien tuve el privilegio de conocer hace algunos años, cuando frisaba 91, en su casa de la urbanización Mirones. Modesta por fuera, pero sobria y cálida por dentro, repleta de calor familiar y admiración por un hombre que, luego del fútbol, había trabajado con éxito como entrenador -en Deportivo Municipal- y servido por tres décadas a la Municipalidad de Lima. Pero sobre todo, que se había preocupado de otorgar educación a sus hijos, así como su padre, sargento de la policía, lo había alentado alguna vez a triunfar bajo el arco.

Don Juan falleció en mayo del año pasado, por lo que no ha llegado a ver en vida el mayor de sus éxitos, fuera de todos los comentados y sus seis campeonatos en el arco de Alianza. La realización de su hijo, reconocido funcionario del Fondo Monetario Internacional, como ministro de Economía, el mayor encargo al que un peruano que se dedica a esa carrera puede aspirar en el país. Y habiendo surgido profesionalmente con un respaldo económico muy inferior al que el hijo de un futbolista promedio de estos tiempos puede obtener.

Por eso, me suscita inquietud saber cuántos hijos de cuántos jugadores asistentes a la fiestecita de Manco podrán aspirar, en un futuro, a ser ministros de Estado. Apostaría un par de cervezas -después del fútbol- que es tan poco probable como que en unas seis décadas, un periodista pueda sostener una conversación inteligente y alturada con un "líder" aliancista de hoy como por ejemplo, Juan Jayo. Porque si Valdivieso mantenía el tono amable y educado en cada una de sus palabras, cada vez que una cámara enfoca al hoy capitán blanquiazul encuentra gestos agresivos y, durante los partidos, labios tejiendo mentadas de madre.

Quiera el tiempo que estas palabras caigan en saco roto e hijos de futbolistas como Spiderman Flores (primogénito de Juan 'Chiquito') o Pablo Aimar Cruzado (hijo de Rinaldo) lleguen no necesariamente a ser funcionarios, sino apenas gente exitosa.

3.7.08

De sparring de Alianza a campeón de América

En ocho años, Liga Deportiva Universitaria saltó de la Serie B ecuatoriana al título de la Copa Libertadores. Un ejemplo para contemplar desde canchas donde reina el cortoplacismo.

Fotos: revista El Gráfico Perú, diariocorreo.com.ec, MEXSPORT

Marko Ciurlizza en acción ante LDU en enero de 2001. Esa noche, los ecuatorianos ganaron 2-3 en el Nacional de Lima al Alianza del centenario (Foto: revista El Gráfico Perú)El fútbol ecuatoriano ha conseguido en el Maracaná el éxito más importante de su historia.

Porque amén de lo importantes que puedan haber sido las clasificaciones de su selección a los dos últimos mundiales, conseguir un título es un logro mayúsculo y con mayores efectos de largo plazo para el desarrollo de un sistema futbolístico sólido. El caso de Liga Deportiva Universitaria constituye, así, una lección que bien convendría repasar en el fútbol peruano.


OCHO AÑOS BASTAN Y SOBRAN

Pocos memoriosos recordarán que a inicios de la década, en enero de 2001, Liga vino a Lima para jugar un amistoso contra Alianza Lima, que estrenaba a Paulo Autuori como técnico. Era aquel equipo del centenario íntimo conformado con un ostentoso gasto, tan insostenible que luego de conseguido el título del Apertura de ese año, el plantel se desmanteló y en el Clausura el cuadro blanquiazul acabó décimo.

Liga, en cambio, atravesaba uno de los capítulos más difíciles de su historia. El equipo blanco acababa de descender a la Serie B (segunda categoría) del fútbol ecuatoriano y había sufrido el éxodo de sus principales figuras, entre ellas Alfonso Obregón y el colombiano Álex Escobar. De hecho, cuando Liga llegó a Lima su máxima carta de gol era nadie menos que el argentino Oscar Pacheco, un atacante regularón que en 1996 había pasado sin pena ni gloria por la delantera del FBC Melgar de Arequipa.

El 'Chorri' Palacios también pasó por LDU durante el proceso de la década actual y fue ídolo (Foto: diariocorreo.com.ec)Las críticas a la directiva aliancista no se hicieron esperar. "Cómo
van a estrenar el equipo del Centenario contra un club de Segunda", se
decía. El hecho es que en la cancha del Nacional, Alianza cayó
derrotado 2-3 ante ese equipito segundón, para colmo luego de haber
estado arriba por dos goles de ventaja.

Aquel partido, como todo amistoso, constituye una mera anécdota. Pero sirve para comparar historias de dos grandes capitalinos. Uno de Lima, que cortoplacista y populistamente se empecinó en ganar un título para celebrar su aniversario 100, y otro de Quito que trabajó para salir de su mal momento hasta alcanzar un logro verdaderamente significativo.

La historia íntima es conocida: tras ese título de Apertura y posterior Clausura desastroso, ganó el campeonato 2001 en el Cusco con el español Herráez de técnico -hasta ahora seguramente no se la cree- y por penales gracias a las manos de Roverano, a quien los directivos echaron vilmente dos años después por el pecado de exigir su salario. Sobre la base de un esquema dirigencial de corte gamonal, Alianza consiguió algunos títulos más en la década hasta que el mecenas se fue y el desorden se impuso para coronar un primer semestre de 2008 catastrófico.

En Liga, en cambio, se apostó por un desarrollo serio. El equipo volvió a la Serie A para 2002, y un año después alcanzó el título de la Primera División ecuatoriana. Pero antes que dilapidarse en festejos locales, creyó en la inversión para cosechar logros internacionales. Por Ponceano pasaron, entre otros, Jorge Fossati y Juan Carlos Oblitas, cada cual con un título bajo el brazo. En la Copa Libertadores fueron acumulando pasos: octavos de final en 2004 y 2005, cuartos de final en 2006. En la Copa de 2007, ya con la dirección de Edgardo Bauza, hubo un traspié en la primera fase al quedar eliminados a manos de Colo Colo y Caracas; pero no hubo desesperación ni cabezas rodadas. Bauza continuó, alzó el título ecuatoriano a finales de temporada y ahora fue el gestor de esta campaña histórica.

La fiesta ecuatoriana en el Maracaná (Foto: MEXSPORT)PARA APRENDER

En Ecuador los dirigentes no son la última Coca-Cola del desierto ni nada que se le parezca. Como muestra bastó anoche, durante la entrega de medallas a los jugadores liguistas, escuchar el sonoro "¡Chiriboga fuera!" como clamor de la Muerte Blanca (barra de LDU) por la salida del presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol, Luis Chiriboga. Pero la diferencia con estas tierras pasa por que hay clubes que funcionan como instituciones y desarrollan proyectos deportivos integrales, como el propio Liga (poseedor de un country club de 45 hectáreas en las afueras de Quito) y el Barcelona de Guayaquil, por citar dos ejemplos.

El día que se entienda que Burga está enquistado, más que por su terca obstinación y nula vergüenza, por la incapacidad del sistema futbolístico de desarrollar entes sólidos, el fútbol peruano habrá dado un gran paso hacia su desarrollo. El día que se entienda, también, que una clasificación al Mundial no es el principio y el fin del universo, también se habrá dado un avance decisivo hacia el desarrollo de un sistema maduro, ese que entiende que sus clubes, los que construyen semana a semana el producto-fútbol, son los principales agentes de éxitos. Y, por ende, que un título internacional como el de la Libertadores es mil veces preferible como logro.

Por ahora, queda seguir quemando muñecos de año nuevo y aplaudiendo, a lo lejos y en voz baja, el éxito ajeno de un club modelo que en ocho años saltó de la segunda categoría de su fútbol al podio más alto de Sudamérica.

1.6.08

Sagas paralelas

El anterior fin de semana, José Soto y Juan Reynoso dejaron de ser técnicos de sus respectivos equipos: Alianza Lima y Coronel Bolognesi. Una nueva coincidencia para ambos, entre las varias que la vida y el fútbol les han deparado.

Fotos: revista Once, ANDINA, DeChalaca.com

Custodiando los extremos de la zaga en las Eliminatorias de 1997 (Foto: revista Once)

Soto y Reynoso, compañeros de zaga en aquella selección que disputó las Eliminatorias rumbo a Francia ’98 -la que más cerca estuvo de devolver a Perú a un Mundial en las últimas tres décadas- nunca coincidieron en otro equipo. Pero sí ocuparon, por ejemplo, la capitanía de Alianza Lima, y supieron lo fue dejar Matute en circunstancias poco honrosas. Conocidísima es la historia de la salida del ‘Cabezón’ en el verano de 1993 para vestir la camiseta de Universitario, en un acto que en tienda blanquiazul fue entendido como una traición; pero hoy por hoy no muchos recuerdan la partida de Soto en el verano de 1995 a Sporting Cristal, cuando justamente este club iba a enfrentar a los íntimos en la Copa Libertadores.

También coincidieron en el único destino futbolero que sus carreras les depararon en el exterior: México. Reynoso se marchó en 1994 al Cruz Azul para volverse referente, capitán e ídolo, y solo dejar el club para un tramo final en el poderoso Necaxa. Soto llegó a tierras aztecas en 1996, contratado por el Puebla; fue titular, pero no alcanzó la nombradía del ‘Cabezón’. Se lesionó y volvió a Cristal en el segundo semestre de 1998, pero nunca se recuperó y no llegó a jugar. Eso le permitió volver al Alianza de Édgard Ospina para el Apertura 1999, con algo de resistencia pero clamando su hinchaje íntimo por delante. Luego debió volver a México por efectos del draft que se efectúa en ese país, para jugar dos años por los ‘Toros’ del Atlético Celaya.

Soto, con un buzo que le impuso el camarín (Foto: ANDINA)

En la selección eran líderes a su manera. Cuando Juan no estaba, ‘Pepe’ lo sucedía como capitán. Eran los dos mejores zagueros del momento, la garantía máxima de seguridad de aquel equipo de Oblitas junto a Julio César Balerio. Soto iba más por arriba y Reynoso se encargaba de las salidas por bajo. Pero ambos, sin querer queriendo, fueron también los que determinaron el fin del ciclo del ‘Ciego’. En aquella definición por penales ante México, en la Copa América 1999, fueron ambos -especialistas desde los doce pasos- quienes marraron sus disparos y sentenciaron la derrota peruana.

Casi una década después, el fútbol hizo que ambos tuvieran sus primeras experiencias como técnicos en dos clubes muy distintos. Soto, en el institucionalmente precario Alianza en el que consiguió despedirse como ídolo y campeón, y del que se retira dejando la sensación de que su hora aún no había llegado; le cerraron la puerta. Reynoso, en el organizado Bolognesi más exitoso de la historia, al cual sacó campeón y pese a lo cual en Tacna nunca fue muy querido; él cerró la puerta y se fue.

Ambos son de carácter algo arisco a primera impresión. Pero en ese aspecto también comienzan las diferencias. Soto supo volver a Matute del todo en el momento clave: Apertura 2001, año del centenario íntimo. Campeón frente al Cristal al que se había ido alguna vez, festejo trepado en el arco Sur, chapa de caudillo recuperada para siempre. Reynoso, apegado al terno y el trabajo científico (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Caudillo como Reynoso lo era en Cruz Azul a miles de kilómetros de distancia, pero con algunas peculiaridades: ‘Pepe’ fue siempre más de patota, de camarrilla, de grupete; Juan ejercía ese mandato que proviene de la palabra justa y la reflexión prudente. Uno gritaba y el otro demostraba.

Como técnicos atemperaron esos estilos. Reynoso pegado al trabajo serio en coordinación con el club, al terno heredado de las clases de estudio para obtener el título de entrenador. Soto, al empirismo del improntus y al buzo legitimado por el grupo, que lo impuso como técnico a la dirigencia aliancista cual aldea eligiendo a su jefe.

A Soto le sobraron los cantos de aliento que Reynoso jamás tuvo. Pero Reynoso llegó mucho más lejos como jugador que Soto. A Matute, Soto podrá volver cuantas veces quiera, y Reynoso con seguridad jamás será bien recibido allí. Aunque a Reynoso como técnico ha empezado mucho mejor que Soto, y lo más probable es que siempre siga siendo así.

26.4.08

Chalacas de Vista: Fútbol íntimamente social

Fotos: ANDINA, Abelardo Delgado / DeChalaca.com


“Jugamos horrible… Pero el triunfo sirve para el clásico”. Primeras líneas de MSN de uno de los contactos más blanquiazules del listado apenas acabado el Alianza - Áncash. “Con este equipo estamos peleando la baja. Cualquier cosa menos perder el miércoles”, remata un amigo de toda la vida en la comida post partido.

Jorge Soto, una contratación poco práctica para los problemas actuales de Alianza. Acá lucha con Vera, el mejor del campo en la noche sabatina (Foto: ANDINA)Alianza, en la cancha y fuera de ella, está viviendo al día. Por la estafeta de salvadores ocasionales pasaron Manco, Montaño, Serna (¡Serna!), Baylón, Aguirre y ahora un ícono alquilado como Jorge Soto. Puede que alguno haya aportado soluciones de momento; pero en algún momento, Matute debe abandonar la cultura del inmediatismo futbolero para insertarse en esquemas modernos.

La intimidad que caracteriza al club blanquiazul es una receta que, ya está dicho, puede proporcionarle resultados domésticos y de momento. Pero Alianza seguirá condenado a ser un paria internacional mientras no actúe con estrategia. El tema está mucho más allá de Franco y Claux; pasa por caer en la cuenta de que hoy Alianza es un club que, al más puro estilo de la FPF, es incapaz de organizar unas elecciones internas que debieron darse hace casi medio año. Precario, con instucionalidad construida en esteras.

Analícense las últimas decisiones en La Victoria. Llega Aguirre a meter los goles que ni en sueños hizo en Francia por el extensísimo lapso de tres meses, al cabo de los cuales quién sabe si habrá dinero para retenerlo. Luego asume José Soto, quien sin duda tiene pasta para ser entrenador, pero lo hace por presión de camarín más que por convicción de que ha alcanzado la preparación suficiente para asumir el cargo. Ahora se contrata a Jorge Soto, un jugador de 36 (sí, treinta y seis) años al que nadie puede negarle una histórica trayectoria en Sporting Cristal, pero que fuera de La Florida siempre tuvo problemas para destacar. Cabeza gacha, lugar fijo en el banco: Waldir no está para jugar pero ocupa un renglón entre los 18 (Foto: Abelardo Delgado / DeChalaca.com)Que Waldir Sáenz caliente un lugar fijo en la banca con proceso judicial de por medio, pase y venga -lo avala una historia en la casa-; pero que llegue alguien que tácticamente puede cumplir las funciones que ejecutan los dos refuerzos locales más decentes de la temporada -Tenemás por el carril derecho y Faiffer en la volante- suena a subutilización de recursos.

Claro, es posible que el miércoles puedan pasar muchas cosas. Que Manco deje de pensar en Aura y frote la lamparita, por ejemplo. O que el ‘Camello’ pegue un tranco largo, se acabe abrazando con ‘Pepe’ y regale portadas e historias familiares para agotar ejemplares por tres días. Es un clásico, y si Alianza lo gana, los mismos que ridículamente hablarían de nepotismos si a los Soto no les va bien, los aplaudirán y venderán con ellos.

Pero los errores de Alianza son de fondo, y van más allá de Universitario y tres puntos.
Trascienden al impresentable Reaño, al caricaturesco Serna y al enésimo balón lanzado a la Unidad Vecinal de Matute por Benavides. Pasan por entender que Villanueva y José María hacían diabluras cuando el fútbol no corría a cien por hora. Por comprender que en el siglo XXI, las instituciones organizadas son las que escriben historias de éxito en la cancha.

12.4.08

Así, así, al ritmo del Alianza

A los íntimos les funcionó la receta de siempre: gente de la casa y toque quimboso para volver a encandilar a sus hinchas. Igual, no bastó para el objetivo principal, ese de los tres puntos.

Fotos: ANDINA

El golazo de Montaño despertó algarabía e ilusión de una goleada entre los hinchas blanquiazules (Foto: ANDINA)Cuarenta y cinco minutos de fantasía. Como ni siquiera el último buen equipo aliancista, ese de Pelusso y Viera, había logrado cuajar en su campaña victoriosa de 2006. Puede que tampoco el pragmático once del argentino Costas. Al ritmo de Montaño, Alianza tocaba como lo hacía en algunos partidos -solo algunos- el equipo del Centenario con Palhinha como director de orquesta.

Y es que a Alianza siempre le funciona volver a las raíces. Desde los tiempos de Villanueva, el camarín íntimo está acostumbrado a ser dominado por un capo, algún ícono que todo lo domina y a cuyo ritmo todo lo demás en Matute, dentro y fuera de la cancha, se mueve. Heredia, Zegarra, Cubillas: apellidos herederos de ese grial íntimamente santo. Como Soto en los noventa, como Jayo como su alter ego en la cancha hoy que 'Pepe' se estrenó en el banco.

Ese aura tan blanquiazul no está asociado, huelga decirlo, con la disciplina. Y si Arrué, un amigo del jugador por excelencia, terminó expectorado de Matute por problemas que más tenían que ver con su pobreza de plantel que con sus deméritos técnicos, hoy ese mismo equipo, limitado en variantes y con el único injerto de Aguirre, corrió evidentemente más motivado y comprometido con el vestuario. Con Soto en el banco, la camarilla íntima parece estar acicateada a entregarse más que nunca (Foto: ANDINA)Intimidad, que le dicen: a Uribe le dijeron no, entonces hay que demostrar por qué Soto sí.

Esa lógica chata, la de rendir según camaraderías, es propia del fútbol peruano y, sobre todo, afín a la historia de Alianza. Y acaso constituye una variable explicativa de por qué el club íntimo nunca ha conseguido destacar internacionalmente. Basta mirar a a Aguirre, un jugador al que le fue pésimo afuera, regresó a su casa, fue figura y salió cambiado en olor a multitud.

Que lo sepan todos allá en la punta de la tabla: este Alianza, comprometido con su técnico, va a meter miedo en el torneo local si repite sus primeros 45' ante Cristal. De lo que venga luego, de ese concepto llamado largo plazo -que va más allá de una Libertadores-, preferible es no preguntar. No vaya a ser que 'Ropita' Benavides comience a hacer goles.

23.3.08

Paralelo peligroso

Los gritos de gol de los anotadores de la tarde chimbotana invitan a reflexionar sobre dos carreras que -quiera el fútbol- no terminen pareciéndose: las de Johan Sotil y Reimond Manco.

Foto: Diario de Chimbote / Captura: CMD

Foto: Diario de ChimboteGesto inequívoco de Manco tras su pigricia -porque no fue más que eso- de gol ante Gálvez: manos a las orejas, al estilo Juan Román Riquelme, como diciéndoles a los que él cree gratuitos críticos suyos que le griten ahora. Era el mismo gesto que Johan Sotil solía hacer cada vez que marcaba por Universitario, y que repitió la vez que anotó en el clásico del Apertura del año pasado jugando para los blanquiazules. Gesto de bronca y disconformidad con el mundo.

Acá nadie, ni por asomo, va a hacer eco de la hediondez farandulera que rodea al fútbol. No se trata de prestar oídos a ese runrún putrefacto de ampayes y cámaras ocultas que convierte en noticia lo insulso y ha capturado hace algunos años buena parte de la televisión peruana para convertirla en la industria de la estupidez. Sí se trata, en cambio, de observar cómo la mayor promesa del fútbol peruano actual destila rabia como si sintiera que medio mundo está en contra de él, en visible señal de que hay gente en su entorno que le anda metiendo esa idea en la cabeza.

Manco y un gesto que podría indicar que piensa para sus adentros de modo equivocado (Captura: CMD)Manco viene jugando en discreto nivel desde que empezó el año, y hace algunas semanas adornó titulares con sus desafortunadas declaraciones acerca de su desgano por seguir jugando en Alianza Lima. En DeChalaca.com, en realidad, no nos interesa en qué invierta Manco en su tiempo libre ni los rumores al respecto; pero sí expresamos preocupación por un desvío notorio de la concentración de un jugador cuyo talento nos importa a todos los que realmente amamos el fútbol. Hasta finales del año pasado, la madurez en sus declaraciones y la figura sobria de su madre otorgaban al ambiente del fútbol un sano y extraño ejemplo de formación familiar sólida. ¿Dónde se quedó -o perdió- toda esa coherencia?

Por eso, más que las portadas y fotos que seguramente venderán un nuevo capítulo de su telenovela mañana, lo que realmente preocupa es que Manco se crea que con un gol horrendo -de chiripa o champa, dirían en el barrio- les tapa la boca a sus detractores. Como se lo creía Sotil cada vez que convertía, hasta quedarse en estatus de promesa eterna y terminar, ahora, mendigando por un puesto de titular en José Gálvez. Seguramente, el ‘Cholito’ también venderá ejemplares; y aunque por su bien y el del cuadro chimbotano queda esperar que siga por ese camino, la racionalidad de que carece este país de segundas oportunidades obliga, cuanto menos, a esperar ello con escepticismo.

27.11.07

Cómo así el fútbol no está muerto

Tras la debacle en Quito, no hubo mejor respuesta del auténtico fútbol peruano, ese que se juega domingo a domingo con la misma gente -poca, pero fiel- en las tribunas, que una fecha llena de emociones y buenos partidos. En tiempos en que cualquiera habla (mal y para mal) sobre fútbol, cabe rendir un reconocimiento a quienes lo mantienen vivo en el país.

Fotos: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Durante los últimos días, el entorno del fútbol ha estado sujeto a una cantaleta acostumbrada para los últimos años: derrota estrepitosa, calificativos vergonzantes, dimes y diretes entre jugadores, viejas “glorias” en metódica labor de crítica, búsqueda de chivos expiatorios, videos dizque acusadores, ayayerismos y compadrazgos evocados por doquier, generalizaciones de rigor y el infaltable “que se vayan todos”. Claro, con la diferencia de que, esta vez, en el Perú efectivamente todos queremos que se vayan todos los que tienen que ver con la Federación Peruana de Fútbol, aunque eso a estas alturas ya caiga en la categoría de coro de misa.

Está dicho por esta página que cualquier hijo de vecino tiene perfecta legitimidad de vivir y consumir el fútbol como mejor le plazca. Por lo mismo, es válido que cualquiera que tenga una tribuna mediática pueda dedicar espacio en ella a hablar sobre la selección. Así para quienes sentimos el fútbol como algo esencial resulte regurgitante, por ejemplo, leer a periodistas políticos opinando superficial y biliosamente sobre planteamientos de juego; Los De Oriente, barra aliancista que es un ejemplo de cómo gente con sólida formación universitaria e importante desarrollo profesional puede volcarse semana a semana a los estadios a apasionarse con el fútbol (Foto: Martín Velásquez / DeChalaca.com)a plurifacéticos cronistas que con honestidad reconocen jamás haber pateado una pelota lanzando recomendaciones acerca de cómo terminar con el fútbol definitivamente; o a la industria de la estupidez farandulera exigiendo a la prensa deportiva investigaciones policiacas en lobbies de hoteles.

Todos ellos están en su derecho, y nosotros en el de no hacerles caso. También nosotros estamos en el derecho de alegrarnos al ver cómo luego de un desastre como el de Ecuador, el Torneo Clausura respondió con una emocionante jornada de fin de semana, la mejor de las 19 fechas que lleva de disputa.

Sin duda, de esas otras orillas surgirán las voces que califican de mediocres a quienes siguen el torneo local o aplauden el nivel de los partidos que en él se juegan cuando el que se disputa en Europa es superior. No faltarán los que digan que toda la prensa deportiva es bullanguera porque ensalza ídolos en partidos como estos o construye titulares rimbombantes y exagerados. Hay parte de cierto: estamos en un medio en el que la fufulla vende y varios siguen ese camino. La Trinchera Norte llegó en masa a Matute y demostró que sin violencia puede alentarse a rabiar al equipo de los amores en un clásico en la cancha rival (Foto: Martín Velásquez / DeChalaca.com)

Pero al auténtico hincha del fútbol, al que sabe analizar un partido y no se deja llevar por lo que le dice una carátula, nadie puede darle gato por liebre. En lo que concierne a DeChalaca.com, que es lo que nos compete, podemos decir con tranquilidad que, durante los cinco meses de fase de incubación que lleva, cuando un partido ha sido malo en su contexto particular, lo hemos calificado como tal, y cuando ha sido bueno, como este fin de semana, ha tocado aplaudirlo. Quienes aquí escribimos creemos tener un solo carácter que nos facilita esa tarea: saber disfrutar igual de un Brasil-Italia por el Mundial, un Boca-Sao Paulo por la Libertadores, un Alianza-Universitario por el torneo local, un Atlético Minero-Hijos de Acosvinchos por la Segunda o un Franciscano San Román-Diablos Rojos por la Copa Perú.

Y por que existe gente que sí sabe vivir el fútbol, es que este no muere cuando te humillan 5-1. Porque al clásico se temió que nadie fuera, pero el Comando y la Trinchera llegaron a Matute y pusieron colorido a la tarde. Ante ese marco, los equipos se esforzaron y regalaron un partido que como mejor prueba de que agradó a todos dejó el hecho de que el público saliera satisfecho del estadio pese a que el resultado perjudicó a íntimos y a merengues. Probó también la tarde que cuando la Policía Nacional tiene ganas de trabajar bien, no es necesario llevarse clásicos a Chimbote para provocar la ocurrencia de muertes absurdas. Pese a los desatinos de su dirigencia, la Banda del Basurero llegó al Monumental para el partido contra San Martín (Foto: echamuni.net)El día que se entienda que en las barras coexiste todo tipo de gente y que los violentos son un grupo específico de caras conocidas que siempre van con ganas de armar desmanes y hasta cambian de camiseta entre tribunas para delinquir, se habrá dado un gran paso. Pero vejar por eso a los hinchas que caminan decenas de cuadras para ahorrarse el pasaje y llegar al estadio a depositar su dinero en las boleterías es, también y relativamente, un absurdo. Y que mil de esos hinchas se queden fuera de Sur con entrada en mano, un cachetazo a la demanda de un negocio que ya es reducida de por sí.

A los miembros de la Banda del Basurero, por ejemplo, les avisaron con menos de 24 horas de anticipación que su equipo no jugaría el domingo sino el sábado. Sin duda, ello no sorprende de la incapaz directiva de Silvestri Somontes, que anunció un partido (contra Boys) en un estadio que estaba alquilado para otro evento, se enteró de ello el mismo día y luego lo reprogramó en plena Eliminatoria y en horario nocturno, para pagar el costo del alumbrado con el dinero que sus arcas
no tienen. Pero a la Banda eso no le importó porque ella sigue a su equipo aun con el estadio cerrado, y llegó al Monumental para espectar los mejores 45 minutos de fútbol en lo que va del Clausura en un infartante 2-2 contra la San Martín.

Boys y Áncash en horario matinal impropio para el Callao, pero igualmente con banderas de ambos clubes en las tribunas (Foto: juventudrosada.blogspot.com)O qué decir de los hinchas de la Juventud Rosada, de un pueblo fiestero si los hay como el Callao, para quienes despertarse a las 11 de la mañana un domingo cuando su equipo lleva una rueda sin ganar tiene sabor a cebiche mañanero malo. Pero en el Grau estuvieron las banderas, y hasta también las de los hinchas del Áncash, maltratados por su presidente-congresista con la amenaza frecuente de llevarse al equipo fuera deHuaraz cuando sus tasas de asistencia al estadio son de las mejores de las últimas tres temporadas. Montaño y Carrillo se encargaron de poner la cuota de distinción y emoción que justificó el adelanto en el despertador.

Por eso, en medio de tanto maltrato, vaya desde acá el reconocimiento al hincha verdadero, que es el que con su dinero y aliento mantiene encendida esta fiesta en partidos como los de este fin de semana, y no necesita ponerse camisetas brasileñas o portar al estadio camaritas como las de Burga -que al fin y al cabo termina siendo un presidente de Federación digno de los turistas del fútbol- para disfrutar del juego más hermoso del mundo. A esa gente, a la que un 5-1 en contra, más que facilitarle el discurso viperino, le lacera el alma, el fútbol peruano le debe la vida.

28.8.07

¿Y qué Aguirre agarra estas culpas?

Fotos: delgol.com, scbraga.pt, diario La Verdad

Diego Aguirre dejó con mucha pena y ninguna gloria el banquillo de Alianza Lima. Al margen de los errores del uruguayo al comando de los blanquiazules, es inocultable que los desaciertos dirigenciales no son novedad en Matute. El caso Mariño evocó los de Paolo Guerrero y Jair Baylón, y sumó una perla más a una lista larga que no se corta por el lado más débil de la pita.

1) Había sido un delantero con trayectoria importante: en su país es idolatrado por los manyas de Peñarol al haberles dado el título de la Copa Libertadores 1987, con un gol agónico a los 119 minutos y 58 segundos en la final ante el América de Cali de Gabriel Ochoa Uribe. 2) Era uruguayo como Gerardo Pelusso, quien pese a haberse ido de Matute entre lágrimas y con pocos éxitos en partidos decisivos dejaba, al parecer, un buen recuerdo por el título ganado el 2006. 3) Había obtenido, ya como técnico, un título en Peñarol el 2003, y además sumaba pasos por Montevideo Wanderers, Plaza Colonia, Lawn Tennis de Carrasco y el ecuatoriano Aucas. 4) Tenía un aire, con la fortaleza de un ventarrón, al conductor televisivo Raúl Tola, pero era un hombre de fútbol.
Aguirre y De Souza Ferreyra, una alianza que apenas duró seis partidos (Foto: RPP)
Esas señas acreditaron ante la dirigencia de Alianza Lima a Diego Vicente Aguirre Camblor (Montevideo, 13 de setiembre de 1965) a asumir la dirección técnica del cuadro íntimopara el Torneo Clausura. Tras solo seis fechas en el cargo se va con un récord de prontuariado: tres derrotas en casa, una de ellas la más
abultada de la historia blanquiazul en Matute
. Al cierre de estas líneas, y mientras Pepe Soto asume el cargo de modo temporal, varios nombres se vocean para reemplazarlo, todos con pasado aliancista: Miguel Ángel Arrué, Miguel Company, Julio César Uribe y hasta Mario Viera, ex asistente de Pelusso. Pero pese a que la prensa aguardó hasta últimas horas del martes la decisión, ella demorará algunas horas más debido a que, como sentenció el vicepresidente aliancista Carlos Franco a una emisora local, “Alianza no se quiere equivocar” con la decisión que tome esta vez.

Paolo Guerrero con la blanquiazul, una imagen que solo se pudo ver en juveniles y jamás en Primera (Foto: delgol.com)Porque Alianza se equivoca, vaya si bastante y de manera escandalosa. La vergonzosa partida al Hércules español de Juan Carlos Mariño, presentado como gran refuerzo para el Clausura, tras haber jugado apenas cuatro partidos con los íntimos, y la posterior imagen de un contrato que lo facultaba a dejar la institución “sin contraprestación alguna” si recibía una oferta del extranjero dejaron en ridículo el poder de negociación de uno de los dos clubes más importantes del país. El eco de Carlos Carpio reclamando al jugador condolencia por haberlo ido a buscar a la misma Argentina invitaba, más que al sollozo solidario, a recordar que la historia de contratos problemáticos no es nueva para la actual dirigencia íntima. En 2002, Paolo Guerrero dejó el club sin haber jugado un solo partido oficial y terminó partiendo al Bayern Munich en una operación que no dejó mayores réditos a las arcas del club. A inicios de este año, se repitió la historia con Jair Baylón, quien al cumplir los 18 años sin contrato de por medio pudo firmar por el Sporting de Braga sin, otra vez, reportar beneficios a Alianza. En ambos casos, la reacción en Matute fue al Carpio-style: satanizar a los empresarios implicados y maldecir el escaso agradecimiento de los jugadores al club que los formó.

Alfonso de Souza Ferreyra es un hombre inteligente de negocios que sabe bien y por formación familiar, a diferencia aparente de la mayoría de los dirigentes que lo acompañan, con qué códigos se maneja el mundo del fútbol. Sabe, también, que la historia íntima lo recordará como un personaje exitoso: tres títulos en seis años de gestión -el de 2007 ya resulta una quimera- hablan de una eficiencia práctica que ha consagrado a Alianza como el mejor equipo del medio en la década y que, sobre todo, le ha permitido recuperar el respeto que perdió ante sus rivales durante las 19 temporadas de sequía de títulos. Y sabe, por último, que cada vez que dejó decisiones importantes en manos de terceros durante este tiempo, los resultados fueron calamitosos; basta recordar el marasmo en que cayó el club cuando pidió licencia del cargo en 2005, año terminado a los tumbos bajo el mando de un inhumanamente manoseado Roberto Chale. Raúl Vera solo jugó con Alianza este partido ante Estudiantes de Medicina en el Clausura 2001 (Foto: El Gráfico Perú)

La historia reciente de Alianza sabe, pues, de momentos extremos. Así como el oscuro periplo de Chale se lavó con el título de Pelusso, antes la ida de Paolo se había maquillado con la venta de Jefferson Farfán. Pero las fallas tarde o temprano colapsan, y la mejor muestra de ello fue el caso protagonizado por Gustavo Roverano y Raúl Vera. Poco menos de 110 mil dólares adeudados por cuatro años le costaron al club íntimo igual número de puntos en la tabla de posiciones, casi como regla de tres. El cargo de conciencia se ahonda en el caso de Vera, un marcador de punta ignoto para la Primera División que apenas jugó 72 minutos con camiseta íntima. ¿Por qué los errores blanquiazules tienen que ser así de estrepitosos?

Edison Mafla no jugó ni un minuto en Matute, pero sí pasó algunos -fatales- en el banco de suplentes (Foto: El Gráfico Perú)La respuesta tonta diría que en Alianza hay solo una mano mágica para resolver problemas que se mueve, literalmente, al cuchicheo. La respuesta perspicaz evocaría un caso de marzo del 2003, cuando el colombiano Edison Mafla se fue de Alianza -también sin jugar- luego de haber sido retirado del banco de suplentes durante los primeros minutos de un clásico ante la U ya que su presencia hacía que los íntimos superaran el cupo de extranjeros; aquella vez, una extremadamente benévola Comisión de Justicia decidió amonestar al cuadro íntimo con un llamado de atención sin retirarle los puntos. La respuesta lógica señalaría que en Alianza el caso Mafla debería dejar de ser visto como el paradigma de la buena gestión dirigencial, y que más bien, en los meses que le quedan a Alfonso de Souza Ferreyra en el cargo, el gran título que le resta conseguir es la formación de una casta apta para heredarlo. En caso contrario, los riesgos son altos, y no siempre habrá un Aguirre para agarrarlos y asumirlos.